Un pico que no se veía desde 2017

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, hizo un llamado público a la colaboración con el ahorro energético después de que el Centro Nacional de Despacho de Energía Eléctrica reportara una demanda superior a los 16.400 megavatios, un nivel que el país no registraba desde 2017. Las temperaturas inusualmente altas, vinculadas al fenómeno de El Niño, están empujando el consumo hacia arriba casi a diario y ya provocan racionamientos que en varias regiones del país se extienden hasta por ocho horas.

Desde la óptica de PitbullChain, esta no es solamente una discusión sobre servicio público. El suministro eléctrico es hoy una de las capas más invisibles —y más críticas— de la economía digital venezolana. Sin electricidad estable no hay cajeros, no hay puntos de venta, no hay conectividad confiable y, sobre todo, no hay mercado P2P funcionando a plena capacidad.

Cuando se va la luz, se va también la liquidez

La banca digital venezolana ha construido buena parte de su propuesta de valor sobre la promesa de disponibilidad permanente: pago móvil, transferencias inmediatas, aplicaciones de biopago y banca por internet. Ese relato se tensiona cada vez que un corte de energía tumba los servidores de un comercio, interrumpe la conexión de un usuario o deja fuera de juego a un cajero automático.

Los racionamientos programados añaden un componente que antes era menos frecuente: la previsibilidad del apagón. Y con ella, un comportamiento nuevo entre comerciantes y operadores: adelantar operaciones, mover inventario de divisas antes de la franja de corte y concentrar la actividad en las ventanas horarias donde la red eléctrica y la conexión a internet suelen mantenerse estables.

El efecto directo sobre el mercado USDT/VES

En un escenario de cortes prolongados, la oferta de USDT en los libros P2P tiende a contraerse. No porque la criptomoneda desaparezca, sino porque los comerciantes que la proveen necesitan electricidad, internet y una plataforma bancaria operativa para confirmar pagos en bolívares. Cuando esa infraestructura falla, muchos prefieren pausar sus publicaciones antes que asumir el riesgo de una operación a medias.

Al mismo tiempo, la demanda no baja. La incertidumbre —energética, cambiaria y de servicios básicos— empuja a más venezolanos a buscar refugio en activos dolarizados. El resultado natural es una presión al alza sobre las tasas implícitas del P2P, con spreads que se abren en las horas de mayor congestión y se estabilizan cuando el sistema vuelve a respirar.

La dimensión financiera de un problema eléctrico

Hay un detalle que suele pasarse por alto: el sistema eléctrico es infraestructura financiera. Los data centers que procesan pagos, las pasarelas que conectan la banca tradicional con las plataformas cripto y los sistemas de compensación interbancaria dependen de energía continua. Un pico de demanda como el que vive el país no solo enciende alertas en el despacho eléctrico: también lo hace en las áreas de riesgo operativo de bancos, fintechs y exchanges.

Para el usuario de a pie, la lectura es más simple y más dura. Si el punto de venta del abasto no funciona, si el pago móvil no carga y si el comerciante no puede confirmar una transferencia, la transacción se cae. Y cuando eso ocurre de forma repetida, la confianza migra hacia los mecanismos que el usuario percibe como más resistentes: efectivo en divisas, USDT en wallet propia y acuerdos cara a cara con contrapartes conocidas.

GE Vernova, Siemens y la apuesta por la infraestructura

El Gobierno firmó una alianza estratégica con la estadounidense GE Vernova para el fortalecimiento del Sistema Eléctrico Nacional, con foco también en la infraestructura de la industria petrolera. Antes hubo un memorando de entendimiento en junio y, en abril, negociaciones anunciadas con Siemens en la misma dirección.

Los anuncios son una señal relevante, pero el mercado cripto venezolano aprende a moverse con lo que tiene hoy, no con lo que promete el cronograma de mañana. La experiencia reciente enseña que la adaptación operativa llega mucho antes que la solución estructural.

Qué hacer mientras tanto

Para comerciantes P2P y usuarios frecuentes de USDT, la recomendación es operar con margen. Mantener respaldo de batería o una UPS para el router y el teléfono, diversificar la conectividad entre operadoras, y concentrar las operaciones grandes en horarios de menor riesgo. También conviene no publicar ofertas que no se puedan honrar si la luz se corta a mitad de la confirmación.

Para quienes usan la banca digital como herramienta de cobro, vale la pena tener un plan B de confirmación: capturas, referencias y contrapartes de confianza que permitan validar el pago cuando la plataforma esté intermitente.

El llamado oficial al ahorro energético es razonable en el papel. En la práctica, la pregunta que se hace el venezolano que vive del comercio digital es otra: cuánto tiempo más habrá que construir resiliencia sobre una base que sigue dependiendo de un sistema eléctrico frágil. Mientras esa respuesta llega, el mercado P2P seguirá siendo, como tantas veces, el amortiguador silencioso de la crisis.