En el Parlamento Europeo, en Bruselas, se habló de Venezuela con cifras duras: el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) tendría unos 34 gigavatios de capacidad instalada, pero apenas produce alrededor de 13 gigavatios frente a una demanda estimada en 16. El resultado es una operación a poco más de un tercio de su potencial y un enorme 61,76% de capacidad sin usar o fuera de servicio. La advertencia la llevó Alessandro Cecere, ingeniero industrial y economista enfocado en infraestructura energética y centros de datos, en una cumbre sobre la reconstrucción del país.

El dato no es anecdótico. Millones de venezolanos en varios estados pasan más de diez horas al día sin electricidad, y esa precariedad —según Cecere— condiciona el empleo y la expansión de los sectores industrial y tecnológico. Traducido al día a día de PitbullChain: condiciona también el mercado P2P de USDT, la banca digital y cualquier negocio que dependa de estar conectado.

Un sistema a un tercio de su fuerza

El diagnóstico presentado en Bruselas sostiene que varias instalaciones hidroeléctricas e industriales trabajan muy por debajo de su techo, y que buena parte de la infraestructura necesita inversión, equipos y personal especializado. No es solo un problema de turbinas: hay años de desinversión, fallas de gestión y pérdida de capital humano. El mensaje del experto fue directo: sin más producción eléctrica no se puede hablar de recuperación económica.

La propuesta que salió del evento apunta a algo más ambicioso que bombear petróleo y gas. Se trata de usar los recursos energéticos para industrias de mayor valor agregado: aluminio, fertilizantes y, sobre todo, centros de datos. El economista Jorge Jraissati planteó que la energía puede ser una ventaja competitiva justo cuando la inteligencia artificial dispara la demanda global de electricidad y gas natural.

Por qué esto le pega al que cambia USDT

En Venezuela, el P2P no vive en la nube: vive en teléfonos con batería, en routers con respaldo y en comerciantes que atienden desde una sala o un negocio. Cuando el servicio se cae por diez horas, se cae la cadena completa: el usuario no puede confirmar la transacción on-chain, el comerciante no ve la notificación del banco, la referencia del dólar se congela y el spread se abre.

Nodos caídos, teléfonos sin batería y tasas que se mueven solas

El efecto práctico es conocido por cualquier operador: en zonas con racionamiento largo, las órdenes quedan abiertas, los pagos móviles fallan y la confianza se paga con prima. Es habitual que el precio del USDT en bolívares suba en momentos de apagón porque la oferta de contrapartes activas se reduce y la demanda de efectivo digital aumenta. Quien tiene planta eléctrica o internet satelital opera con ventaja; quien no, queda fuera del mercado justo cuando más lo necesita.

Banca digital: la otra infraestructura que depende de la luz

La banca venezolana ha avanzado mucho en digitalización, pero sus aplicaciones, sus centros de datos y sus puntos de venta dependen de un suministro estable. Un SEN que opera al 38,24% de su capacidad instalada no garantiza continuidad ni para los bancos ni para las fintech. Y cuando el pago móvil o la transferencia inmediata fallan, el usuario busca refugio en mecanismos alternativos: cripto, efectivo, o el conocido «pago luego te confirmo».

El punto clave es que la infraestructura energética y la infraestructura financiera digital ya no son temas separados. Un país que quiere atraer centros de datos —y con ellos empleo tecnológico y divisas— necesita primero resolver la generación. Venezuela tiene el capital natural: agua, gas, ubicación. Lo que falta, según el diagnóstico presentado en Europa, es capacidad técnica, mantenimiento y condiciones para que regresen los ingenieros que hoy trabajan fuera.

Qué puede hacer el operador P2P mientras tanto

La coyuntura no va a cambiar de un trimestre a otro, así que la resiliencia se construye desde abajo. Algunas prácticas que en PitbullChain recomendamos:

  • Respaldo energético: una planta pequeña, un UPS o al menos power banks cargados permiten cerrar operaciones cuando se va la luz.
  • Conectividad redundante: datos móviles de dos operadoras distintas y, si es posible, internet satelital para comerciantes de volumen.
  • Liquidez fuera de línea: mantener saldos en varias plataformas y billeteras para no depender de un solo servicio que podría caerse.
  • Horarios flexibles: operar en las franjas donde el suministro suele ser más estable y avisar a las contrapartes los tiempos reales de confirmación.
  • Verificación doble: capturas y comprobantes antes de liberar USDT, porque en medio de un apagón los fraudes aprovechan la confusión.

La oportunidad que no se puede dejar pasar

La cumbre en Bruselas dejó una idea que vale para la energía y para las cripto: combinar capital y experiencia externa con el conocimiento de quienes construyeron lo que existe. «Europa ayudó a construir Venezuela una vez», dijo Cecere, y la frase aplica igual al sector tecnológico. Si el país logra subir la producción eléctrica, los centros de datos, el minado, las fintech y el P2P dejan de ser actividades de supervivencia y pasan a ser industria. Mientras eso ocurre, el mercado venezolano seguirá operando con lo que tiene: ingenio, plantas eléctricas y mucha paciencia.