El despertar exportador desde La Vela de Coro

La economía venezolana vuelve a dar señales de movimiento más allá del petróleo. Según la Cámara de Comercio de La Vela de Coro, en el estado Falcón, este año ya se han exportado más de 7.000 toneladas de productos hacia las islas ABC (Aruba, Bonaire y Curazao). Plátano, coco, verduras y hortalizas son los rubros que están cruzando el Caribe con una frecuencia que no se veía desde hace años.

Para el portal PitbullChain, esta noticia no es solo un dato agroexportador. Es una ventana para entender cómo el comercio real está moviendo dinero en efectivo, divisas y, cada vez más, criptomonedas entre Venezuela y el Caribe holandés.

El dato que ilumina la reactivación

Juan Gotopo, vicepresidente de la Cámara de Comercio de La Vela de Coro, detalló que entre mayo de 2023 y mayo de 2026 se han exportado 34.661 toneladas de frutas y hortalizas. Solo en los primeros cinco meses de 2026, el volumen alcanzó las 7.046 toneladas. El plátano lidera con un 34% de los envíos, seguido del coco con 10%.

No es un volumen gigantesco en comparación con otras épocas, pero marca una tendencia ascendente que refleja una mayor capacidad productiva y, sobre todo, acuerdos comerciales que parecen estabilizarse. Las islas ABC tienen una demanda constante de alimentos frescos, y Venezuela, por cercanía geográfica, se convierte en un proveedor natural.

¿Qué significa esto para el dólar y el P2P?

Cuando un exportador venezolano vende a Curazao o Aruba, recibe divisas. Esas divisas pueden entrar al sistema bancario formal o quedarse en efectivo fuera de él. En un país con control de cambio parcial y fuertes restricciones para abrir cuentas en moneda extranjera, una parte importante de esos dólares termina circulando en el mercado paralelo.

Ahí es donde entra el mercado P2P de criptomonedas. Exportadores pequeños y medianos, que no tienen acceso fácil a la banca internacional, encuentran en USDT (Tether) una vía rápida para convertir sus ingresos en dólares digitales y luego negociarlos a bolívares en exchanges como Binance, LocalBitcoins o plataformas locales.

En PitbullChain observamos que cada vez que se reporta un incremento en exportaciones o en actividad comercial con el exterior, el volumen de operaciones P2P en Venezuela tiende a subir. No es casualidad: el USDT se ha convertido en el puente entre el comercio real y la economía doméstica venezolana.

El rol de la banca venezolana y las limitaciones

La banca pública y privada en Venezuela aún arrastra limitaciones para operar con corresponsalías internacionales. Las sanciones y los riesgos reputacionales hacen que muchos bancos eviten transferencias desde o hacia cuentas en el extranjero. En ese vacío, los comerciantes han encontrado alternativas como las tarjetas prepago en dólares, los pagos en efectivo en la frontera y, con más fuerza, las criptomonedas estables.

Las islas ABC, al ser territorios del Reino de los Países Bajos, tiene un sistema financiero robusto y conectado. Sin embargo, los exportadores venezolanos no siempre pueden abrir cuentas allí por requisitos de residencia o documentación. Por eso, las operaciones se pagan muchas veces en efectivo, en dólares físicos, que luego se usan para comprar insumos o para financiar nuevas cosechas.

Este flujo de dólares en efectivo también alimenta el mercado informal de divisas, presionando la tasa de cambio en Venezuela. Que el BCV mantenga un ancla cambiaria es más difícil cuando el circulante en dólares es abundante y busca convertirse a bolívares para pagar costos locales.

De la exportación a la importación: el ciclo económico

No todo es positivo. El mismo barco que lleva plátanos a Curazao puede regresar con mercancías importadas o con repuestos. Las islas ABC son también un punto de entrada de productos que luego se revenden en Venezuela. Esta dinámica profundiza la dolarización de ciertos sectores y la dependencia de bienes externos.

Pero en términos financieros, la exportación genera un ingreso real de divisas que no depende del petróleo ni de la ayuda internacional. Es dinero que entra al país por vías productivas, y eso tiene un efecto multiplicador en las comunidades.

¿Cómo aprovechar esta ola desde lo digital?

Para los venezolanos que participan en el mercado P2P, esta reactivación exportadora representa una oportunidad de mayor oferta de USDT y de dólares. Si los exportadores venden sus dólares digitales para cubrir gastos en bolívares, el spread en el mercado P2P se vuelve más competitivo.

También es un momento para que pequeños productores de Falcón y otras regiones consideren asociarse y utilizar herramientas criptográficas para recibir pagos del exterior sin intermediarios. Una billetera con USDT o incluso con Bitcoin Lightning puede ser tan eficaz como una cuenta bancaria en el extranjero, con menos barreras de entrada.

Mirando hacia el futuro

Si la tendencia se mantiene, las exportaciones a las islas ABC podrían superar las 10.000 toneladas al cierre de 2026. Eso significaría más ingresos para agricultores, transportistas y comerciantes. Y con ello, más liquidez en dólares que buscará canales para moverse.

En PitbullChain estaremos atentos a cómo estos flujos impactan la tasa de cambio, la actividad de la banca digital y el volumen de transacciones con criptomonedas en el país. La economía real y la economía digital ya no son mundos separados: son las dos caras de una misma moneda, o mejor dicho, de un mismo token.

Artículo elaborado por el equipo editorial de PitbullChain.