Bancamiga movió ficha en La Guaira y lo hizo con un mensaje de reconstrucción sin adornos: Gente que se levanta, un programa de acompañamiento dirigido a emprendedores, micros, pequeños y medianos empresarios cuyos negocios quedaron temblando tras el doblete sísmico de junio. La presentación se hizo junto a la Cámara de Comercio de La Guaira y con la organización Aprendo y Emprendo como socio formativo. No es un plan para inventar negocios desde cero: es una ruta para sostener a quienes ya venían remando y ahora tienen que rearmar el bote en plena corriente.

Un salvavidas para la mipyme que quedó en el piso

El enfoque del programa es bastante terrenal. Los participantes arrancan con un cuadernillo de trabajo que los obliga a mirarse por dentro: cómo está el negocio hoy, qué se perdió, qué se puede recuperar primero y qué acciones concretas tomar en el corto plazo. José Simón Elarba, presidente de la Junta Directiva del banco, lo resumió como una ruta de reactivación, no como una incubadora.

Desde Consecomercio, Josefina Salvatierra destacó que la apuesta va más allá de la caridad corporativa y apunta al aparato productivo. Y tiene sentido: en zonas como La Guaira, el comercio formal es una telaraña de negocios pequeños que se sostienen entre sí. Si se cae la bodega de la esquina, se cae el que le vende la mercancía, el que le transporta y el que le presta el local.

Lo que la formación sola no resuelve

Aquí es donde PitbullChain mete la cuchara. La capacitación es valiosa, pero ningún taller arregla un problema que en Venezuela es estructural: la liquidez y los rieles de pago. Después de un sismo, el efectivo escasea, los puntos de venta se caen, las redes se interrumpen y la mercancía hay que pagarla por adelantado. El emprendedor puede tener el mejor plan de reactivación del mundo y aun así quedarse trancado si no puede cobrar ni pagar.

El P2P se convierte en la caja chica del barrio

En ese vacío es donde el mercado P2P venezolano demuestra su músculo. Cuando la infraestructura tradicional falla, buena parte del comercio informal y semi-formal se apalanca en USDT para tres cosas muy concretas: guardar valor sin que se lo coma la inflación, mover dinero sin depender de una taquilla bancaria y pagar a proveedores que están a kilómetros de distancia. Un comerciante de La Guaira puede cambiar bolívares por USDT, enviarlo y cerrar una compra el mismo día, sin colas ni agencias abiertas a medias.

No estamos diciendo que el P2P sea la solución mágica ni que reemplace un plan de negocios. Es una herramienta. Pero en la práctica, desde hace años funciona como la caja chica del barrio: rápida, sin horarios y con la tasa que dicta el propio mercado.

Dólar, BCV y la brecha que siempre aparece

Cualquier programa de reactivación empresarial choca con la misma pared: la referencia cambiaria. Cuando la tasa oficial y el dólar paralelo se separan, los precios se vuelven un rompecabezas y la planificación se hace a ciegas. Para una mipyme que compra insumos importados y vende en bolívares, saber a qué precio estará el dólar en dos semanas es casi adivinación.

Por eso muchos comerciantes terminan anclando sus precios a la cotización del USDT, que se ha convertido en una referencia de facto para el día a día. No porque sea oficial, sino porque es la que está disponible en el teléfono a cualquier hora.

Remesas cripto: el canal que nadie apaga

Hay otro ángulo que el programa de Bancamiga toca de refilón: el dinero que entra desde afuera. Tras una emergencia, la diáspora se activa. Familiares en Chile, Perú, España o Estados Unidos mandan plata, y cada vez más lo hacen en stablecoins porque es más rápido y más barato que una remesa tradicional. Ese flujo, aunque no aparezca en los balances de ningún banco, termina en los mismos negocios que estos programas quieren rescatar.

La lectura de PitbullChain

La iniciativa de Bancamiga es una buena noticia y ojalá se multiplique. Que un banco privado se siente con la Cámara de Comercio y con una ONG de formación a levantar mipymes es exactamente el tipo de articulación que el país necesita. Pero la reconstrucción de La Guaira no se va a ganar solo con talleres y cuadernillos.

Se va a ganar cuando el emprendedor tenga capital de trabajo accesible, formas de cobrar sin fricción, herramientas para proteger su dinero de la inflación y educación financiera real sobre cómo usar todo eso. Ahí el ecosistema cripto —P2P, stablecoins, billeteras digitales— no compite con la banca: la complementa. Y mientras la banca tradicional se adapta a esa nueva realidad, el mercado P2P seguirá haciendo lo que mejor sabe hacer: mantener la economía moviéndose cuando todo lo demás se detiene.

La Guaira se está levantando. La pregunta es con qué herramientas lo hará.