Un crecimiento que se enfría, pero no se apaga
El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB (IIES-UCAB) publicó su Informe de Coyuntura de septiembre y dejó un panorama de dos caras. La primera: la economía venezolana cerraría 2026 con un crecimiento real de 6,5%. La segunda: la manufactura, que venía de un año espectacular con 11,7%, bajaría el ritmo hasta 7,5%. En plata blanca, el país sigue expandiéndose, pero con menos fuerza de la que traía.
Para quien opera en el mercado P2P, la pregunta no es cuánto crece la economía en abstracto, sino cuánto de ese crecimiento se traduce en bolívares en el bolsillo, en demanda real de USDT y en presión sobre la tasa de cambio. Y ahí el informe deja más dudas que certezas.
Manufactura: el freno tiene nombre y apellido
El IIES-UCAB identifica tres frenos concretos para el sector industrial: los anuncios de nuevas restricciones eléctricas por el deterioro climático, las restricciones crediticias que siguen ahogando a las empresas y un consumo interno que camina lento. Aunque Conindustria reportó que ocho de cada diez empresas privadas operaban con normalidad tras los sismos y que el 68% piensa invertir este año, el instituto prefiere ser cauto.
Hay que decirlo: una manufactura que crece 7,5% sigue siendo una manufactura que crece. El problema es que ese avance se sostiene sobre bases frágiles: si la luz falla o el crédito bancario sigue cerrado, la producción se tropieza.
El bolsillo no siente el rebote
El informe es honesto en un punto incómodo: el mayor dinamismo productivo “no ha logrado traducirse” en un fortalecimiento real del poder de compra de los hogares. Siete de cada diez hogares venezolanos siguen en situación de pobreza y cerca de un tercio está en pobreza extrema. Ese dato es el que explica por qué el USDT no pierde tracción en Venezuela: cuando el ingreso formal no alcanza, la gente busca refugio en activos que no se licúen con la inflación.
Petróleo: el músculo que sostiene (o hunde) la brecha
La producción petrolera crecería cerca de 15% este año, mientras la economía no petrolera avanzaría alrededor de 6%. El Merey 16 pasó de poco más de 43 dólares por barril en enero a 71,13 en junio, empujado por el conflicto entre Irán y EEUU, aunque el IIES-UCAB proyecta que cierre el año cerca de los 60 dólares.
¿Por qué esto importa para quien compra y vende USDT? Porque más factura petrolera significa, en teoría, más divisas entrando al sistema y más margen para que el Banco Central inyecte dólares a la banca. Cuando eso pasa, la brecha entre la tasa oficial y el precio del paralelo tiende a comprimirse. Cuando no pasa —o cuando esos recursos se van a importaciones, deuda o gasto— el mercado P2P mantiene su prima.
Lo que este informe cambia para el mercado P2P
Primero, no hay que confundir crecimiento con abundancia de divisas. Venezuela puede crecer 6,5% y seguir con una demanda de USDT firme, porque esa demanda no depende del PIB, sino de la confianza en el bolívar y de la velocidad con la que se deteriora el poder de compra.
Segundo, ojo con el diferencial. Si el BCV sostiene la publicación de estadísticas y mantiene el flujo de divisas, la tasa oficial podría moverse con más frecuencia. Eso abre oportunidades de arbitraje, pero también de riesgo: quien opera P2P debe revisar el spread cada vez antes de cerrar una orden, no confiar en la referencia de la mañana.
Tercero, el mercado paralelo seguirá respondiendo a los anuncios eléctricos. Cada vez que se anuncie una nueva tanda de racionamiento, habrá más incertidumbre sobre la producción, más presión sobre los precios internos y, probablemente, más gente buscando convertir bolívares a USDT como escudo.
Banca digital y datos: la parte positiva
Un punto que sí celebramos: el BCV reanudó la publicación de estadísticas de crecimiento, inflación y balanza de pagos. Para un mercado como el P2P, donde el precio se forma con información, tener data oficial y periódica reduce la especulación y mejora el descubrimiento de precios. También le da a la banca digital venezolana un piso más sólido para competir con las casas de cambio digitales.
La letra pequeña: la canasta no perdona
Mientras los economistas discuten el PIB, la Canasta Alimentaria de Maracaibo subió 9,41% en septiembre y se ubicó en Bs. 521.149. Ese número, traducido a dólares al tipo de cambio del día, es lo que de verdad manda en la cocina. Y es la razón principal por la que muchos hogares siguen usando stablecoins para ahorrar, cobrar remesas o pagar servicios que no aceptan bolívares.
Lo que hay que vigilar de aquí a diciembre
- Anuncios de restricción eléctrica y su efecto en la producción industrial.
- Flujo de crédito de la banca hacia el sector privado.
- Precio del Merey y decisiones de producción de la OPEP+.
- Spread entre la tasa oficial del BCV y el precio P2P del USDT.
- Volumen de remesas y su conversión a stablecoins.
Nuestra lectura
El informe del IIES-UCAB no es una mala noticia: 6,5% de crecimiento y 7,5% en manufactura son cifras que muchos países firmarían. Pero para quien vive del mercado P2P y de los dólares digitales, el mensaje es claro: el crecimiento macro no sustituye la protección micro. Mientras siete de cada diez hogares sigan en pobreza, el USDT seguirá siendo la cuenta de ahorro de facto de buena parte del país.
En PitbullChain seguiremos mirando el dato macro, pero sobre todo el dato que aparece en tu pantalla cuando abres la app.




