Un cambio de discurso que el mercado cripto escuchó con atención

En la 82º Asamblea Anual de Fedecámaras, el superintendente del Seniat, Román Maniglia, soltó una frase que rápidamente circuló entre contadores, comerciantes y —aunque él no lo mencionó— operadores de criptoactivos: no quiere que el organismo crezca a punta de multas, sino del crecimiento económico del país. La declaración, acompañada de un panel tributario completo, apunta a una reforma que tocaría el Código Orgánico Tributario, el ISLR, el IVA, la armonización con alcaldías y gobernaciones, y el siempre polémico esquema parafiscal.

Para quien mueve bolívares y USDT todos los días, el mensaje no es un simple titular de prensa gremial. Es una señal sobre cómo podría cambiar el terreno donde se mueve el mercado P2P venezolano: el que sostiene el día a día de miles de personas que compran y venden dólares digitales para pagar, ahorrar o cobrar un sueldo en el exterior.

La fiscalización ya no se hace en la calle, se hace en el banco

Maniglia fue claro en un punto que merece subrayarse: «Yo ya no veo un fiscal en la calle». El modelo que describe es de analítica bancaria, cruce de datos y tecnología, con funcionarios formados para actuar más como asesores que como verdugos. Suena razonable en papel. Pero para el ecosistema cripto tiene una lectura doble.

Por un lado, si la fiscalización se apoya en la información que reportan los bancos, entonces el flujo de bolívares que entra y sale de una cuenta asociada a un exchange o a un P2P queda expuesto al cruce automático. Cada transferencia, cada comisión, cada «pago móvil» deja huella. Para el usuario de USDT que opera formalmente, esto puede ser bueno: reglas claras, menos sorpresas.

Por otro lado, si la reforma no aterriza bien, el riesgo es el contrario: que la banca se ponga nerviosa con los clientes que mueven volumen alto y empiece a cerrar cuentas por precaución, algo que ya ha ocurrido en varios momentos del mercado local.

El IGTF: el impuesto que todos quieren ver irse

Entre las medidas que se discutieron en la asamblea aparece la revisión del impacto distorsionante del IGTF, ese impuesto a las grandes transacciones financieras que grava buena parte de los movimientos en bolívares. Para el mercado P2P, es uno de los enemigos naturales: encarece cada operación, desincentiva el uso del sistema bancario y empuja a la gente a buscar rutas alternativas.

Si el IGTF se aligera o se rediseña, el efecto sobre el P2P podría ser notable. Menos costo por transacción significa spreads más ajustados entre el precio del dólar oficial, el paralelo y la cotización implícita del USDT. También significa que los comercios podrían aceptar pagos en bolívares digitales con más tranquilidad, en lugar de trasladar ese costo al cliente final.

Hay que decirlo con cuidado: nada de esto está aprobado. Son mesas técnicas, anuncios y buenas intenciones. La reforma que se dibuja recién arranca.

Contabilidad ordenada: el mensaje que también toca al cripto

El superintendente pidió al empresariado aprovechar este período de transición para ordenar la contabilidad, separar patrimonios personales de los jurídicos y trabajar bajo un esquema de «libro abierto». Es un consejo que aplica igual de bien a quien factura servicios, a quien vende por Instagram y a quien opera como intermediario P2P a mediana escala.

En la práctica, muchos operadores cripto venezolanos llevan su contabilidad en una hoja de cálculo, un grupo de WhatsApp y la memoria. Eso funcionó en años de hiperinflación y emergencia, pero se vuelve un problema cuando el fisco empieza a cruzar datos. La recomendación no es alarmarse, es documentar: registrar compras, ventas, comisiones y conversiones, y tener claro cuál es el patrimonio de la persona y cuál el del negocio.

Lo que el gremio tributario puso sobre la mesa

Los representantes de la Asociación Venezolana de Derecho Tributario, Daniel Korody y Leonardo Palacios, insistieron en liberar el flujo de caja del aparato productivo para incentivar la inversión. Traducido al mundo cripto: menos presión sobre el efectivo disponible, más espacio para que la liquidez circule.

Las propuestas concretas incluyen eliminar los anticipos quincenales de ISLR calculados sobre ingresos brutos, devolverle al IVA su ciclo mensual, revisar el IGTF, restablecer convenios de estabilidad jurídica y aprobar una amnistía o remisión fiscal que destrabe los conflictos pendientes en sede administrativa y judicial.

Si esas piezas se mueven, el mercado P2P puede respirar distinto. Una amnistía, por ejemplo, permitiría que comercios que operaron en la informalidad regularicen su situación sin una carga imposible, y eso abre la puerta a que acepten pagos digitales y cripto con más formalidad.

El dólar, el VES y el USDT: la película completa

Vale la pena recordar que el precio del USDT en Venezuela no se mueve solo por la oferta y la demanda global. Responde al ritmo del dólar BCV, a la liquidez en bolívares, a la brecha con el paralelo y a la confianza de los usuarios en poder convertir sus dólares digitales sin fricción.

Un Seniat que anuncia acompañamiento en lugar de persecución, y una banca que se sienta más cómoda procesando operaciones, podrían reducir esa fricción. Eso, en teoría, acerca el precio del P2P al del mercado formal. En la práctica, depende de que la reforma avance y de que el discurso se sostenga en el tiempo.

La frase que Maniglia repitió —«para ustedes como ente privado, el mejor socio es el Gobierno»— será creíble o no según lo que ocurra en 2027. Mientras tanto, el mercado cripto venezolano sigue operando, con expectativas moderadas y una lección clara: ordenarse hoy no es solo una recomendación fiscal, es una estrategia para no quedar fuera del sistema mañana.