El Departamento del Tesoro de Estados Unidos publicó este jueves su propuesta de reglas para supervisar las inversiones estadounidenses en el exterior y, en el listado de países considerados «motivo de preocupación» —donde figuran China, Rusia, Cuba, Irán y Corea del Norte—, Venezuela ya no aparece. La exclusión fue justificada por el Tesoro con un argumento político: la administración que motivó la inclusión, según su lectura, ya no existe, y el gobierno actual no encaja en la definición que exige la ley. El anuncio llega con una advertencia que conviene subrayar: la norma propuesta todavía podría aplicarse a determinadas inversiones en entidades venezolanas, aunque no se ofrecieron detalles.
Qué cambió realmente y qué no
La Ley Integral de Seguridad Nacional sobre Inversiones en el Exterior de 2025 —conocida como Ley COINS— amplió de forma notable el alcance de los controles estadounidenses sobre capital que sale hacia el extranjero. El esquema obliga a empresas y particulares de EE.UU. a notificar ciertos planes de inversión y prohíbe otros de plano cuando se considera que comprometen la seguridad nacional. El programa nació enfocado casi exclusivamente en China y luego se extendió a Cuba, Irán, Corea del Norte, Rusia y Venezuela.
La propuesta publicada ahora se concentra en inversiones puntuales en entidades vinculadas a tecnologías de doble uso, sistemas de vigilancia estatal o países con abusos contra los derechos humanos. Exige notificación en seis sectores y cinco países designados, e impone una prohibición total en el caso de la inteligencia artificial. El público puede enviar comentarios hasta el 7 de diciembre; después vendrá la regla final y, con ella, los ajustes de último minuto.
Para PitbullChain es clave no confundir dos cosas: esto es un mecanismo de escrutinio de inversiones salientes, no un levantamiento del régimen de sanciones de la OFAC. La exclusión de la lista COINS no equivale a que desaparezcan las restricciones que ya pesan sobre individuos y entidades específicas. Cualquier lectura optimista debe hacerse con esa precisión sobre la mesa.
Un alivio parcial para el «riesgo país» en el P2P
En el mercado peer-to-peer venezolano, donde el USDT funciona como dólar operativo y refugio de valor diario, las noticias de Washington se traducen rápido en precios. Cuando la percepción de riesgo país sube, los contrapartes extranjeros exigen primas, reducen montos por operación o directamente se retiran de la mesa. Cuando baja, aparecen más órdenes, los spreads se estrechan y el volumen se reparte entre más jugadores.
La salida de Venezuela del listado COINS puede leerse como una señal de descompresión: menos fricción para que un exchange con base en EE.UU., un procesador de pagos o un fondo pequeño evalúe operar con contrapartes venezolanas sin caer automáticamente en la categoría de país vigilado. Ese efecto, si se materializa, se sentirá primero en la liquidez de los pares USDT/VES y en la profundidad del libro de órdenes.
Pero el alivio es acotado. Los equipos de cumplimiento de las plataformas no trabajan con titulares de prensa, sino con matrices de riesgo que incluyen sanciones, listas de personas bloqueadas, jurisprudencia interna y la letra pequeña de la regla final. Mientras esa letra pequeña no exista, la política de muchos intermediarios seguirá siendo la misma: KYC estricto, límites conservadores y revisión manual de operaciones grandes.




